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Clemente de Alejandría

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CLEMENTE DE ALEJANDRÍA[1]

El Mediterráneo tenía una gran capital intelectual en el siglo II y comienzo del siglo III d.J.C. Se trata de Alejandría donde fueron a conjugarse:

-toda la filosofía helenista y romana (platonismo medio, estoicismo, etc)

- el neoplatonismo emergente con Amonnio Sakas y Plotino

- las corrientes herméticas egipcias

- las escuelas iránicas

- las florecientes y numerosas comunidades judías

- las iglesia cristianas

- las influencias hindúes.

Es decir,  la gran ciudad del delta del Nilo, con su inmensa biblioteca, era el mayor centro científico del mundo, comprendiendo todas las civilizaciones existentes en ese entonces.

No es extraño que las importantes agrupaciones cristianas tuvieran allí sus maestros más al corriente de las novedades dela filosofía.

En dicho ambiente nace la Didaskaleion, la Escuela cristiana de Alejandría[2], fundada por San Panteno (un estoico de origen siciliano) hacia el 180[3], en la que se busca formar a los cristianos para responder al gnosticismo herético, utilizando los mismos recursos de la filosofía griega. De esta intención deviene  una gnosis ortodoxa que se estructurará con base metafísica platónica-filoniana y con una ética estoica.

1.Vida

 Nacido probablemente en Atenas, entre el 140 y el 150, Tito Flavio Clemente proviene de una familia pagana. Después de largos viajes por distintos países mediterráneos, se establece finalmente en Alejandría como maestro autónomo. Se convierte al cristianismo e ingresa en el Didaskaleion, sucediendo a San Panteno entre 189 y 190. Durante las persecuciones del año 202 abandona Egipto; muere antes del 215 en Asia Menor.

También su biografía espiritual constituye una importante exposición, característica de los apologetas, de la relación de la filosofía con el cristianismo. Defraudado una y otra vez como filósofo, encuentra el camino del platonismo, y de éste pasa al cristianismo. Con ello hemos tocado la perspectiva del problema que ya tenía tradición en Alejandría, precisamente en aquel centro de las ciencias abierto a todos los movimientos espirituales de la antigüedad tardía. Ya Filón había establecido un diálogo fructífero entre la filosofía griega y la Ley mosaica, interpretando ambas a partir de un principio unitario. Clemente prolonga esta idea aplicándola a Cristo y el cristianismo. Lo que es la Ley para los judíos, es la filosofía para los paganos: una educación orientada hacia Cristo, es decir, también la paideia de la antigüedad tiene un sitio en la vía del pagano hacia el cristianismo.

2. Obras        

No es éste el sitio para indagar si la obra global de Clemente es en principio predominantemente cristiana o filosófica.

El carácter de los escritos de Clemente es acogedor, conciliador y un poco ecléctico. Su espíritu de moderación y simpatía abierta a todo lo que es bello, a todo lo que es humano, atrajo a los humanistas de todos los tiempos. El profundo sentido que tiene de la suficiencia del cristianismo y su superioridad sobre la filosofía, no le impide reconocer y estimar las verdades parciales que se encuentran en los filósofos.

Sin duda muchos de sus temas cristianos los interpreta más bien desde la óptica de la filosofía que del cristianismo. Su filosofía puede adscribirse al platonismo medio. Sobre todo a través de Filón, a quien cita a menudo, acusa una fuerte dependencia del judaísmo alejandrino. Comparte con Justino, en quien también se apoya frecuentemente, la intención y el esfuerzo para presentar el cristianismo como la verdadera filosofía. Siendo hombre de vasta cultura, consideraba de gran importancia una sólida formación científica del cristiano para que se pudiese defender de los ataques de los sabios paganos. El estudio de la filosofía era, por supuesto, básico para ello. Fue el primero en establecer los fundamentos de una ciencia cristiana independiente. En la Iglesia antigua, Clemente gozó de un gran renombre hasta entrado el siglo VIII.

Los escritos de Clemente se presentan difíciles, sostiene la necesidad de una enseñanza explícita cuando se imparte a nivel personal, y obscura, cuando va por escrito. Cuando él habla en la escuela, sabe a quien se dirige, en cambio un escrito circula de mano en mano, y tal vez llege a personas menos capaces de asimilar lo que se enseña.

Aunque se han perdido varios escritos de Clemente, se ha conservado la que se puede considerar su obra principal, la trilogía concebida como introducción progresiva al cristianismo[4]:

(1) Protreptikos pros hellenas (Admonición a los paganos); es un discurso de carácter apologético, redactado en estilo oratorio y dirigido a los gentiles. En los capítulos 2‑5 argumenta Clemente contra las enseñanzas de la filosofía griega acerca de la esencia de Dios,hace resaltar las ridiculeces de los dioses paganos y sus cultos;  pero en los capítulos 6‑9  acepta estas enseñanzas, así como a los profetas, puesto que la llamada de Dios está dirigida a todos. Las religiones tradicionales, sin embargo, deben abandonarse para venerar a Cristo que, como logos, es el único que trae redención a los hombres.

(2) Paidagogos (El educador): es un tratado de moral práctica. Presenta a Cristo como educador de los hombres. No es sólo el Doctor que enseña la verdad, sino el que ayuda a practicarla. A la contemplación se llega por la ascesis.

(3) Stromateis (Tapices). Es la de mayor importancia para la historia de la filosofía. El título Stromateis (tapiz de varios colores) es la denominación corriente en la antigüedad para una compilación sin propósitos sistemáticos. Su finalidad no es dogmática, sino apologética y moral.

 (libro I), relación entre la filosofía griega y el cristianismo con la fundamentación de la superioridad de la fe cristiana. 

(libros III y IV) reflexiones en torno a la gnosis, la relación de la gnosis eclesiástica con la herética,

 (libro V) la auténtica gnosis con la fe cristiana.

Clemente fundamenta y documenta extensamente estos temas esenciales de la época, de modo que este escrito constituye, con la Praeparatio evangelica de Eusebio, una de las fuentes más ricas para acceder a textos de lo contrario perdidos de la antigüedad griega.

3. Razón y revelación

 Para Clemente, la cuestión de la relación entre filosofía y teología no representa un problema exclusivamente teórico; lo afecta de forma directa, ya que, aparentemente, se le reprochaba el alto aprecio en que tenía a la filosofía griega.. Según dicho reproche, la filosofía es superflua para un creyente, puesto que basta con la fe para alcanzar la salvación eterna, y la filosofía verdadera es, por ende, el cristianismo. El punto más extremista de la postura antifilosófica se alcanza con la tesis de que la filosofía es un invento del demonio[5].

Al igual que en el caso de Justino, no se trata con esta afirmación de una cuestión epistemológica cualquiera de índole formal, sino de la salvación del hombre. En este sentido se pone la filosofía en tela de juicio. Clemente reprueba con toda resolución la idea de que la filosofía pueda ser un invento del demonio. La filosofía ha sido deseada por Dios y es por ello buena, conduce a los hombres a la virtud; los hombres perversos no se ocupan con la filosofía. E incluso desde la óptica de la salvación, y con ello del cristianismo, la filosofía no es indiferente, le corresponde sin duda una misión en la historia salvífica. La filosofía griega era para el pagano una educación orientada hacia Cristo. La fuente de su verdad era la razón, por la cual Dios los guiaba con una iluminación natural.

 Clemente ve un paralelismo de casi idéntico rango entre la razón natural y el Antiguo Testamento; los profetas del Antiguo Testamento se corresponden con los grandes filósofos. Ambos son deseados por Dios y conducen hacia Cristo. Como Justino, Clemente está convencido de que la filosofía ha obtenido del Antiguo Testamento sus más profundos conocimientos sobre Dios. Comoquiera que deban valorarse los logros de la filosofía independientes de toda influencia del Antiguo Testamento, Clemente, una vez más como Justino, les reconoce el valor de conducir a una vida recta a partir del conocimiento de la verdad. Clemente compara la historia de la verdad con dos corrientes que confluyen en la revelación cristiana, que es el único cauce de la verdad, en el que desembocan afluentes de todas partes (I, 5; 29,1). Hay, pues, dos Testamentos antiguos, la Biblia para los judios y la filosofía para los griegos. En el fondo de esta imagen se encuentra la especulación sobre el logos, que conduce de Filón a Clemente, pasando por Justino. En el logos se ha manifestado la totalidad de la verdad, y en él deben reunirse en una totalidad los granos de verdad esparcidos en las distintas filosofías. Y ello es capaz de realizarlo tan sólo la fe.

Se plantea no obstante la cuestión -que sin duda refleja el parecer de gran número de cristianos, ante todo de los menos instruidos‑ de si, pese al alto valor de la filosofía en los siglos precedentes, no se habrá vuelto superflua tras la aparición del cristianismo. Clemente discute esta objeción, señalando una vez más la función de la filosofía como vía hacia el cristianismo. Y dicha tarea no sólo le corresponde de forma histórica, sino también en su coexistencia y contemporaneidad, a saber, en quienes encuentran el camino de la fe por medio de la razón. Clemente da un paso más. Se perfilan así los primeros puntos de partida de una cierta autonomía de la filosofía dentro del marco del cristianismo, algo que más tarde haría posible la teología científica. La filosofía es importante y provechosa también para el cristiano, ya que tan sólo por la filosofía se hace el cristiano capaz de hacerse responsable de su fe; tan sólo cuando se agrega el conocimiento de la filosofía a la sabiduría de la fe, tendrá armas el cristiano para defender su fe contra los sofistas. El filosofar[6] es un oficio deseado por Dios, que habría que justificar tan sólo si se demostrase la inutilidad de la filosofía.

La compatibilidad del cristianismo y la filosofía la considera Clemente obra de Dios, ambos remiten a él. En el hombre, la fe y el saber se distinguen tan sólo por su objeto y representan dos facultades de una misma actividad espiritual, la phronesis.

 Esta actividad recibe el nombre de pensamiento (noesis) cuando se refiere a las causas primeras; en su camino a la demostración apoyada en razones, este pensamiento se hace *conocimiento+ (gnosis), *sabiduría+ (sophia) y ciencia (episteme). Cuando la actividad espiritual del hombre se dirige a objetos de la devoción y recibe las enseñanzas de Dios, sin incluir en ello conocimientos de la razón obtenidos de forma argumentativa, se llama fe (pistis). Al dirigir la atención hacia las cosas patentes se habla de la opinión correcta (doxa orthe); arte (tekhne) se la llama en las artes manuales. La actividad espiritual se manifiesta como experiencia (empeiria) cuando se atiene a las reglas tradicionales, sin preguntarse por las causas últimas.

El pensamiento de Clemente se manifiesta en la ordenación jerárquica del saber en cinco grados, que quizá responde a un programa de estudios ensayado por la escuela de Alejandría.

La propedéutica de párvulos: leer, escribir, contar

Las siete diciplinas encíclicas: gramática, retórica, dialéctica, aritmética, geometría, astronomía y música, que son preparatorias al estudio de la filosofía.

La filosofía: es una preparación para la fe. El pedagogo que conduce a Cristo (el pedagogo de los judíos era la ley).Clemente está convencido de que entre los filósofos griegos no se pueden encontrar muchos elementos inaceptables para el cristianismo, aunque en éste la fe puede reunir de forma sistemática las verdades parciales. Tan sólo excluye, en tanto que ateo, a Epicuro, en quien ya Pablo se había fijado en razón de su repudio de la filosofía como sabiduría de este mundo. La filosofía de los griegos es un fundamento de la filosofía cristiana.[7] Para justificar el empleo de la filosofía recurre también a la doctrina filoniana del robo de los filósofos y a la alegoría de Sara y Agar. Las ciencias propedéuticas están subordinadas a la filosofía y ésta a la fe y a la gnosis[8]. La filosofía es un don de la Providencia. Antes de la venida de Cristo servía de justificación para los griegos, después de Cristo sirve para prepararse a recibir la fe.

La fe. Es superior a la filosofía porque suministra al cristiano la verdad en su plenitud. La fe y la razón las comprende Clemente como actividades diferentes de una única capacidad humana,  la phronesis. Desde el punto de vista material, la fe es superior al saber y, al mismo tiempo, criterio de verdad, puesto que en la fe el hombre no es enseñado por los hombres sino aleccionado por Dios. Desde la fe se puede distinguir lo verdadero de lo falso en los filósofos, ya que estos nunca conocieron la verdad plena. Asimismo, comparada con los conocimientos de la filosofía, la fe es una anticipación (prolepsis) ‑concepto que Clemente adopta de Epicuro‑ de la  verdad que  la razón aún no conoce y, gracias a ello, la fe se convierte en luz que conduce la razón a un conocimiento más elevado. La fe es un preconcepto que se acepta de libre voluntad, pero no es una conclusión, sino presupuesto y condición de posibilidad de la conciencia de la fe, que es más que la simple fe. Aquí asoma el posterior credo ut intelligam, pero ya Clemente se apoya en este contexto en la Sagrada Escritura: "Si no creéis, no comprenderéis" (Isaías 7,9).

Toda la especulación cristiana tiene la fe como base y punto de partida del conocimiento de la verdad. La fe se perfecciona con el conocimiento de la fe, que es más que la simple fe. El gnóstico es por ello el creyente perfecto.

La gnosis. Es la plenitud del conocimiento en que culminan los grados anteriores. Su objeto es el conocimiento de Dios y del Logos que es la verdad por esencia. Es un conocimiento reservado a una minoría selecta, y por ello esotérico. (Contrapuesto al exotérico que se halla en la Biblia).La gnosis es una iluminación (fotismós), una comprehensión (katalepsis), un estado habitual de contemplación (theoría), un conocimiento a la vez intuitivo y afectivo de los secretos de Dios y el Logos y de la causa suprema de todas las cosas, que produce una certeza absoluta. Es la perfección d ela caridad.

Para llegar a la gnosis se requiere una preparación:

a) Purificación moral: ejercicio de las virtudes para alcanzar el equilibrio y la imperturbabilidad absolutos (apatheia)

B) Purificación intelectual: El bautismo que es baño purificador y una iluminación (fotismós). Los pequeños misterios y luego los grandes misterios. Solo Cristo puede capacitar al hombre para alcanzar la perfección. La intervención directa del Hijo de Dios es lo que separa tajantemente a Clemente del neoplatonismo.

El gnóstico comprende lo que a los demás parece incomprensible. No hay nada oscuro para él. Todo lo sabe, y por eso puede también enseñar. Imita a Dios y sirve a sus prójimos con caridad. Es familiar de Dios.

El ascenso gnóstico es sólo un anticipo provisional. Tras la muerte, el cristiano prurificado porel fuego sigue progresando espiritualmente hasta llegar al culmen al final de los tiempos, cuando gracias al Hijo llega a la filiación perfecta.

Con esta concepción, Clemente se distancia decididamente y sin lugar a dudas de aquel gnosticismo que, bien que adopte elementos cristianos marginalmente, en su especulación teosófica sigue una línea esencialmente mitológica, constituyendo así lo contrario de la fe cristiana. De otra parte, incorpora el anhelo de conocimiento de la filosofía de la  antigüedad tardía, demostrando que alcanza su única culminación adecuada en el marco de la experiencia de la fe cristiana.

Así, lo que Clemente propone es una gnosis genuinamente cristiana, aun cuando las influencias neoplatónicas sean patentes. Tal como el cristianismo representa la filosofía auténtica y verdadera, la verdadera gnosis es la que parte de la fe cristiana. El verdadero gnóstico es por ello el cristiano perfecto, y viceversa. Con ello, el cristianismo perfecto invade el ámbito de la mística.

4. Aporía del escepticismo

 En Alejandría, aproximadamente en la misma época de Clemente vive el médico Sexto Empírico, representante destacado del escepticismo[9].

Clemente se opone a esta corriente intentando demostrar sus contradicciones intrínsecas. Si es justa la afirmación nada es cierto y verdadero, entonces al menos dicha frase es verdadera y, por ende, la afirmación misma de que nada es cierto y verdadero es falsa. Pero si el escéptico argumenta que esa frase no sería verdadera, entonces tampoco la puede pronunciar. La duda universal es en sí imposible, puesto que pretende lo que niega de raíz

Con esto no queda probada  aún la posibilidad de que el hombre pueda conocer algo como verdadero. Clemente argumenta siguiendo muy de cerca a Aristóteles, mostrando de forma positiva la vía por la que el hombre puede llegar al conocimiento verdadero. Mientras en el procedimiento silogístico a partir de dos premisas conocidas se obtiene en la conclusión una verdad hasta entonces desconocida, y el grado de certeza de las premisas determina la certeza del silogismo entero, el análisis procede de forma inversa en su busca de las primeras afirmaciones evidentes.

5. Conocimiento racional de Dios y teología negativa

El tema de Dios es esencial para la apologética como para la propagación del cristianismo: se trata de buscar afinidades con otros pensamientos.

En el entorno politeísta en que se mueve, Clemente se preocupará más por el monoteísmo que por la existencia de Dios. Todos los hombres pueden llegar a una idea de Dios, puesto que la posibilidad de tal saber está implantada en las almas en forma de prolepsis, de anticipación, es decir un preconcepto de Dios que no puede crear a partir de él mismo. Como se trata de una iluminación natural por parte de Dios, esta posibilidad de conocer a Dios se ofrece a todos los hombres, tanto a los griegos como a los bárbaros. *Todas las criaturas, vengan de donde vinieren, reciben un vínculo con el Padre y Creador del universo+. Sobre todo los filósofos, como, por ejemplo, Platón, que nos pueden ser útiles en esta búsqueda, llegan al concepto de un solo Dios como causa primera y fin del mundo.

Supuesta la prolepsis, el método no será el demostrativo, sino el que conduce desde cualquier punto de partida al primer principio es el análisis, la via abstractionis. Partiendo de la experiencia, esta vía nos conduce por las distintas abstracciones a un Uno puramente espiritual, que supera el espacio y el tiempo, así como todo conocimiento. Dios, sin embargo, se encuentra aún más allá de esta unidad, como lo formula Clemente, siguiendo también en este punto a Pirro.

No conocemos lo que es, sino lo que no es. Dios es invisible e inefable. Está por encima de todas las categorías. Y si le damos un nombre, si lo llamamos -sin acertar en su sentido propiamente dicho‑ ya sea lo Uno o el Bien, o ya sea espíritu o el ente mismo, o bien Padre o Dios, Creador o Señor, con tales palabras no pronunciamos su nombre, sino que tan sólo empleamos en nuestro desvalimiento bellas expresiones en las que se pueda apoyar nuestra imaginación sin desviarse en otro sentido.

Salta a la vista que en Clemente se mezclan a su imagen judeocristiana de Dios elementos de Filón, así como del neoplatonismo y el gnosticismo, de modo que al fin su teología es casi idéntica en contenido a la teología filosófica del neoplatonismo

Cuando abandona la teología negativa asoman los elementos cristianos; por ejemplo, la declaración de que el Dios invisible e inefable se ha revelado en el logos, en su Hijo, en el que se revela de continuo. El logos es el verdadero maestro acerca de Dios. Por esta razón, la revelación es el punto de partida de la verdadera gnosis. Pero estos elementos cristianos solamente son un aspecto, y no muy relevante, de su reflexión sobre el logos

El concepto de logos reúne en Clemente ideas muy diversas, heterogéneas y, a fin de cuentas, incompatibles.

El logos es:

-autor de toda revelación en la historia de la humanidad (filósofos, profetas, Sagrada Escritura

-el Hijo de Dios en el prólogo al Evangelio de Juan, 

- el Jesús histórico como encarnación del Verbo

- la doctrina de Jesús

- la razón universal del estoicismo

- el intermediario entre Dios y el universo, en el sentido de Filón.

La especulación sobre el logos es más importante en el pensamiento de Clmente que la  dimensión cristiano‑teológica propiamente dicha del tema.

6. Concepción del hombre

              El predominio de la filosofía neoplatónica se muestra también en su antropología. Su comprensión del hombre no está exenta de cierta imprecisión terminológica y hasta ambigüedad.      

Adopta sin reservas el dualismo platónico, con la tesis de la inmortalidad del alma, y la división tripartita de ésta, en pensamiento, pasión y deseo. Puesto que el alma se compone de tres partes, el pensamiento, al que también se llama logistikon, es el hombre interior, que domina sobre el hombre visible. Y a ese hombre interior lo rige otro, a saber, Dios. La pasión, empero, que es algo animal, mora cerca del furor. Y múltiple es la tercera, el deseo, más variable que el dios del mar, Proteo; asume ya ésta, ya otra forma, aprestándose a la lujuria y la concupiscencia

Su reflexión puede centrarse en la dialéctica establecida entre las nociones de imagen (eikon) y semejanza( homoiosis), que desde ahora se transformarán en estructura técnica de la antropología de la cristiandad oriental. Esta distinción, ya planteada por Ireneo, se inspirada por un lado en la Biblia y por otra  en Platón.

Dios ha formado [al hombre] del polvo, lo ha regenerado por el agua, lo ha hecho crecer en el Espíritu [...] a fin de que cumpla la palabra divina: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Cristo ha sido plenamente lo que Dios dijo, el resto de los hombres lo es sólo por imagen (Pedagogo I, 12, 98)

Platón distinguía entre daîmon (potencia hegemónica del alma) y eudaimonía (término final de  operación)

No es que alguno entre nosotros expone que el hombre recibe la imagen desde su nacimiento y que debe obtener más tarde la semejanza por su perfección (Stromata II, 22, 131, 5)

 El hombre es imagen de Dios por su entendimiento (noûs), pero la Imagen primigenia es el Logos mismo de Dios. El entendimiento es imagen de la Imagen. Esto que parece filoniano no lo es, puesto que  Filón hay un hombre arquetipal; acá el Logos es Dios mismo.

Adán fue hecho perfecto en lo que concierne a su estructura física (plásin); nada de lo que constituye la naturaleza humana le faltaba. Pero le hacía falta adquirir la perfección con el tiempo (Stromata IV, 23, 150, 4)

El orden de la imagen depende del Logos como imagen perfecta de Dios; el orden de la semejanza o del Espíritu depende de Cristo como redentor; es entonces el segundo Adán.

Clemente nos propone una visión comleja del hombre que asume las divisiones tanto platónicas como hebrea y cristiana, dentro de la dialéctica de la imagen y semejanza:

En el hombre hay como una década [diez niveles]: los cinco sentidos, la voz, el instinto sexual y en octavo lugar, lo anímico de la formación (plásin); el noveno es la facultad que tiene imperio (hegemonikón, noûs), y, en décimo lugar, el carácter propio del Espíritu Santo que se alcanza por la fe

En otros textos distingue la trilogía cuerpo, alma.,espíritu,y en otros la trilogía platónica thymós, epithymía y logismós.

Para unificar esta aparente contradicción doctrinaria podemos esquematizar así:

NIVELES ANTROPOLOGICOS EN CLEMENTE DE ALEJANDRIA

Esquema platónico

Esquemas tradicionales cristianos

Esquema Biblico

             °thymós (irascible)

Cuerpo

           ° epithymia (concupiscible)

 Alma:    ° logismos

°Los 5 sentidos, la voz,instinto sexual

                                 Cuerpo

°psyjés (alma formada)

 °nous (entendimiento)

 

Basar (carne)

[Imagen]

 

 

              [No existe]

 

° Espíritu (pneûma)

[semejanza] 

 

Ruaj (espíritu)

  

Distingue un orden que llama del cuerpo o carne (cinco sentidos, voz, instinto sexual y la facultad anímica de formación)

Todos los que vituperan al hombre creado y calumnian su cuerpo no lo hacen con sabiduría. Ellos no consideran que el hombre ha sido hecho en posición de pie para poder contemplar el cielo; que la organización de los sentidos se ordena al conocimiento, y que sus miembros o partes [sexuales] son aptos para cumplir funciones útiles y no voluptuosidad. De donde debe considerárselo como morada del alma, tan preciosa para Dios (Stromata IV, 26, 163)

El noveno momento de la década era el noûs o entendimiento (alma logismós de Platón) gracias al cual el hombre es imagen de Dios[10]. El entendimiento asume o gobierna el alma y el cuerpo, es decir los ocho niveles anteriores. Esto no lo hace aún perfecto sino solo capaz de adquirir la perfección.

Es necesario comprender que nosotros hemos sido dispuestos para cumplir actos de virtud por naturaleza, pero que no la poseemos desde el nacimiento. Sólo somos capaces de adquirir [la perfección]. Y de este modo disolvemos la dificultad presentada por los herejes [gnosticos]. )Adán ha sido perfecto o imperfecto? Si imperfecto: )Un Dios perfecto ha podido crear una obra imperfecta y en especial al hombre? Si perfecto:)Cómo ha podido violar los mandamientos? Repetiremos  todavía que el hombre no ha sido creado perfecto, sino apto para adquirir la virtud [...] Dios quiere salvarnos por nosotros mismos.(Stromata, VI, 12, 96)

Se trata de una clara afirmación de la libertad contra el dualismo óntico-moral que diviniza o cosifica el mal o el bien. Se salva así la perfección creante de Dios, la bondad natural de la estructura humana, el origen del mal, la necesidad de la educación.

La perfección dle hombre es la divinización o semejanza con Dios. Entre la imagen y semejanza media el ejercicio de la libertad. Se trata de la dialéctica basar-ruaj, carne y espíritu, hombre carnal y hombre espiritual, hombre terrestre y hombre celeste.

El dualismo aún no se ha hecho presente en toda su redaicalidad.Estamos ante una auténtica antropología cristiana que ha sabido  incorporar elementos valiosos de la antropología helénica.

7. Etica

La  concepción del hombre precondiciona determinadas estructuras fundamentales de la ética. Clemente acusa aquí sobre todo la influencia del estoicismo.

El cristiano perfecto es el verdadero gnóstico, pero éste se caracteriza por los rasgos que definen al sabio del estoicismo. Y aun cuando Clemente se aferra a la idea de que todo fue creado por Dios y, por ende, es bueno, hay entre las mencionadas influencias filosóficas marcadas tendencias a despreciar el mundo, lo corporal y las pasiones humanas.

Así como la gnosis supone un perfeccionamiento de la fe, se exige de la moral una inteligencia de las leyes y los mandamientos. Ni la obligación ni el temor deben determinar la conducta, sino la evidencia de lo bueno. *Pues, si no actuamos con reflexión, nuestros actos serán irreflexivos e insensatos. Todo acto sensato, en cambio, se realiza en correspondencia con la voluntad de Dios+.

En el Pedagogo traza el cuadro de la vida cristiana, señalando con bastante precisión como debe ser el estilo de vida del cristiano. Da prescripciones relacionadas con la comida, la bebida, el vestir. No por una visión negativa del cuerpo sino en vistas del dominio de sí mismo: la apatheia.

Junto a este elemento procedente del estoicismo, Clmente coloca el amor: la donación total de la vida a Dios y a los hermanos. En la medida que el amor se asienta en el corazón del hombre, este logra la auténtica apatheia. Los mandamientos ya no son una carga sino un medio para expresar la serenidad interior.

El amor es fruto de la contemplación y de la serenidad. El martirio mismo se torna expresión de este amor.

Resistencia, 4 de octubre de 2001


[1]BIBLIOGRAFIA: Heinzmann, R.,Filosofía de la edad media, Herder, Barcelona, 1995; Fraile, G.,Historia de la filosofía, Vol Iia, BAC, Madrid, 1975; Dussel, E., El dualismo en la antropología de la cristiandad, Guadalupe, Bs,As., 1974, Trevijano, R, Patrologia,BAC, Madrid, 1994; Figueiredo, F.A.,La vida de la Iglesia primitiva,Celam, Bogotá, 1991

[2]En la Iglesia de Antioquía hacia comienzos del s. III einaba cierta tensión entre la teología helenizante (Panteno, Clemente) y una teología hostil a la filsoofía, dentro de la cual se adivina un partido cuya fuerza nos es desconocida. Este partido, si bien reconocía la eficacia misionera de esos intelectuales cristianos en las clases altas y cultas, por otro, no estaba dispuesto a coronar el prestigio de tales maestros con ladignidad del presbiterado. [Esto explicaría la excomunión de Orígenes por parte de Demetrio y el que Heraclas, su sucesor, salido de un medio Afilosófico@ le levantara la excomunión]

[3] Es Eusebio de Cesarea quien presenta la Didaskaleion en términos de sucesión: Panteno, Clemente, Orígenes. Se describe además como una escuela controlada por el obispo a la que frecuentaban catecúmenos y cristianos deseosos de profundizar su conocimiento religioso. Esta reconstrucción no carece de críticas. Posiblemente Panteno y Clemente fueron maestros privados de la doctrina cristiana, recién con Orígenes se puede hablar con seguridad de una Escuela de Alejaandría.

[4] La trilogía estaría concebida para explicitar las funciones del Logos: 1) Exhortar (Protreptikós), 2) Educar (Paidagogos); 3) Iluminar (Didáskalos), esta parte se ha perdido o no la ha escrito.

[5] En el siglo XI, Pedro Damián volvería a adoptar esta posición.

[6] Se refiere sobre todo a la lógica formal, al aspecto argumentativo

[7]La expresión aparece casi al pie de la letra por primera vez en Clemente: ΧριστÎv φιλoσoφίας (Strom. VI 8, 289)

[8] Sara, esposa legítima de Abraham, era estéril, y, queriendo Abraham tener descendencia, permitió que Agar fuera su mujer. La sabiduría cohabita con el fiel, pero todavía es estéril. Mas no sin razón quiso caminar ayudado por la ciencia mundana (Agar), para que luego sobreviniera la divina providencia y creara a Isaac. Después de instruirse en las disciplinas, se alcanza la sabiduría, que es la principal (Sara), y a la que Abraham, creyente y justo, llegó por la contemplación (Strom. I 5, 723)

[9] En su escrito fundamental, *Elementos del escepticismo pirroico+ (Pyrrhoneae hypotyposeis), se opone resueltamente a los dogmáticos, es decir, a los filósofos que defienden una doctrina, y en particular a aquellos que pretenden demostrar la existencia de una realidad que trasciende la experiencia. Los partidarios de Pirro propagan la duda universal, exigiendo la suspensión de todo juicio (epokhe).

[10] Para Taciano el hombre era imagen de Dios gracias al Espíritu participado, para Ireneo el hombre es imagen por su mismo cuerpo. Clemente sólo indica la imagen en el nivel intelectual.

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Comentarios Clemente de Alejandría

Me parece importante poder deswcubrir como era la Historia y su pensamiento en el siglo II.


Gracias por esta informacion sobre Clemente. Dios los bendiga.

Pra.Mónica Carrión P Pra.Mónica Carrión P 09/08/2012 a las 22:13

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